Repetición y diferencia

Erritu («ritual» en euskera), una obra coral que lleva interpretándose desde 2018, es una oportunidad para pensar el papel de los rituales hoy. 

KUKAI DANTZA & SHARON FRIDMAN - Erritu | Mercat de les Flors

Los rituales son el patrón común de la humanidad. Sagrados o profanos, suceden allí donde lo individual y lo colectivo se abrazan; el nacimiento, el sexo, la comida, la muerte reflejan con ellos el color de las culturas. Sus sabores y olores revelan la plasticidad única de cada lugar de la tierra, mostrando la identidad de cada pueblo que emerge conectada con lo universal.

El perfume de Erritu es vasco porque sus intérpretes son seis de los bailarines de Kukai Dantza que, implicados desde su estilo personal, parecen expresar una verdad relevada. Antes de que la música inunde el espacio, tienden un puente al público que tiene la opción de entrar en su ceremonial.  

El universo de Sharon Fridman, un maestro de las esencias, señala lo esencial: si desnudamos los rituales, si les despojamos de su abalorios, queda la repetición. Así, los bailarines se mimetizan con la esencia de los rituales repitiendo una misma frase coreográfica hasta la extenuación. Un mantra que atraviesa la obra depurando las formas, retorciendo un mismo gesto que muestra, a través de detalles como el vestuario, a individuos diferentes.

El bailarín con quien arranca todo nos invita a recorrer los principales rituales de la vida con él; detrás de su agotamiento, de su gesto introspectivo y de la particular curva de su cuello, está Urko Mitxelena pero, en realidad, podríamos estar cualquiera de nosotros. Con la misma intensidad que acompaña la obra, flota la delicadeza de Nerea Vesga.

Gracias a una geometría espacial circular que envuelve al espectador, funcionan equilibrios que parecían imposibles. Conjugar el estilo de las danzas tradicionales vascas de Kukai con el contact del israelí Fridman era una apuesta arriesgada. Las danzas vascas, con su estilo hierático que salvo casos puntuales (como en las danzas de cuerda, donde el pueblo se da la mano fraternalmente) parecen alérgicas al tacto, se fusionan con la sensualidad del contact manteniendo su característico movimiento de piernas. Una sensualidad que tiene su punto álgido en el paso a dos entre Eneko Gil e Ibon Huarte; bien entendido, el dúo es un solo entre dos personas que, como en el sexo, se funden en un equilibrio común.

La respiración es parte esencial de la atmósfera musical. Es rítmica y procede del esfuerzo de los movimientos que expresan diferentes intensidades. David Azurza, intérprete en el sentido global del término, es el conector entre la coral electrónica de Luis Miguel Cobo y el ceremonial que sostiene el movimiento de los bailarines. En la representación del Serantes faltó el coro de cantantes, un empaque esencial que fusiona el cante y el baile allí donde se ritualice.

¿Cómo son nuestros rituales hoy? En todos los ritos resuena un perfume ancestral y, sin embargo, son siempre contemporáneos. Como todo lo tradicional, lo ritual vive cuando lo re-creamos. 

[*Texto para la revista DoceNotas sobre la función del 26/03/2021 en el Serantes Kultur Aretoa]

¿Cómo son nuestros rituales hoy? En todos los ritos resuena un perfume ancestral y, sin embargo, son siempre contemporáneos. Como todo lo tradicional, lo ritual vive cuando lo re-creamos. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s